Carta a los Reyes Magos

Hoy pido a las musas que me permitan acertar con las palabras. No me refiero a ser elocuente, tampoco busco florituras ni exagerar con alguna excentricidad: esto no es un conjuro para conseguir nada. Lo que si deseo es que éstas musas me ayuden a que lo que escriba signifique para quien lo lea, lo mismo que para quien lo escribe.

La vida no es fácil para nadie, en parte ahí reside la diversión. La justificación de este pensamiento es que quien no tiene problemas, los crea.
Nunca cuento con la suerte, no me gusta, prefiero moverme en la región que hay entre creer que lo que ocurre es culpa mía, o que era inevitable.
Ambas ideas me asustan (no me gusta la responsabilidad) pero mi madre, durante mi infancia, me dijo muchas veces “para atrás ni para coger impulso” y quedó incrustado en mi mente. Supongo que ella, y mi padre tampoco, no se lo imaginan, pero a menudo recurro a esas frases que quizá ellos no valoraban tanto como otras que sí buscaban inculcarme, pero que han estado presente en cada paso que he dado en la vida.

Aunque jamás lloro, me considero un tipo sensible, empatizo con facilidad, me gusta disfrutar, soy apasionado cuando quiero, mientras que otras cosas cruzan mi cabeza sin dejar ni rastro. Hoy me voy a dejar llevar por las buenas sensaciones, los años están llenos de disgustos, pero éstos solo deben ser la flexión previa al salto. He pensado varias veces en dejarme llevar, en escribir mensajes en twitter (bastante geek, a mi estilo) reconociendo cuanto he fallado a los que aprecio, pero no lo hice; respiro profundo, os voy a hablar de lo que sí me importa. Este año ha sido rarísimo, y genial.

Agradezco a mis amigos haber estado ahí cuando pudieron (y cuando les dejé saber que los necesitaba). Llega un momento en que el flujo de la vida implica no poder ver a aquellos con quien la compartes tanto como querrías. Puedes enfrentarte a esto culpandoles a ellos, culpandote a ti mismo… Este año fue el punto de inflexión, he comprendido que es lógico que sea así, nos hemos visto tanto como hemos podido, he aprendido a disfrutar cada minuto en el Lounge de Alex, de las improvisadas locuras de Chema durante las partidas de rol, del aguante de Muyo con mis pesadillas y las suyas. He alcanzado un punto en el que puedo entender que no están ahí siempre, sino algo mejor, están cuando los necesito. Y espero que sepan que yo también lo haré.

Así que, Mudi, espero que nunca deje de sentir que estamos tan cerca que la distancia no importe; que el maquinista de la noria de sentimientos de Muyo decida dejarle siempre en lo más alto; que Rochi conozca todo lo que quiera; que parezca que Mata disfruta de la vida, en lugar de padecerla; que Paco alcance el éxito que él merece, en todos los aspectos; que Alex continúe amueblando su vida y no se olvide de invitarme a ella; que Chema deje un poco de su misterio personal para jugar a Galáctica, y se de cuenta del placer que representa para mí poder hablar con él; para ellos y para todos los demás, es mi deseo.

En mi vida sentimental, debo decir que estoy alucinando. He compartido 6 años de mi vida con una persona magnífica, y espero que me queden aún 600 más. Raquel nunca deja de sorprenderme, sé que cada uno piensa lo mismo, pero es al menos para mí, es distinta a las demás. Es tierna, es inteligente, fiel, amable. Siempre le digo lo mucho que me gusta presentarla en sociedad, estoy orgulloso de ella, haberla conocido es mi mayor logro. Y digo conocido, y no conquistarla, porque es indómita, una pequeña hécate de luz y estrellas, con la que aún no paso tanto tiempo como quiero, pero a la que siempre llevo conmigo. Fue una pena no haber nacido elfo, para haber decidido no morir nunca y pasar la vida a tu lado. Te quiero, y mi deseo para tí es que seas feliz, yo haré lo que sepa para ayudar.

Mi familia es algo extraña, mi padre colecciona muñecos de cómic, mi madre persiste en su idea de querernos como nunca hubiésemos crecido, mi hermana es un misterio, que eventualmente sorprende dejándome entender sus sentimientos y me recuerda a cuando éramos más pequeños, y compartíamos tantas cosas. Con ellos nunca me he sentido solo, me han sujetado la frente cuando, débil por la enfermedad, no podía sostener la cabeza sobre los hombros; me han animado cuando las cosas no iban como debían; me han ayudado a exaltar hasta el infinito mis menudos éxitos, como solamente unos padres saben hacer. Me han entregado su vida, pienso que a veces no saben que me doy cuenta… discutimos a veces, no puede ser de otra forma, pero no podría estarles más agradecidos, son unos padres ejemplares, hacen todo cuanto esta en su mano por protegernos y ayudarnos, incluso ahora que no les permitimos hacerlo. Su ejemplo será lo que determine mi elección cuando no sepa decidirme por un camino. Este año he intentado ver las cosas de otro modo, he abierto la mente a sus palabras, cuando decían “ya serás padre y lo entenderás”. No soy padre, pero no lo necesito, sus actos son la prueba. Para los dos pido que disfruten también de los cambios de la vida, que sean felices, y que nunca olviden que les quiero. Para Maria, que siempre será mi hermanita, deseo que pese a que yo no sepa cuál es, encuentre su camino, que comprenda que es una chica genial, y que si lo necesita, estaré a su lado para ayudarla.

Pero hay más, mis abuelos, mis tíos y tías, mis primas, mi primo al que veo cada día menos, pero que está hecho todo un crack…

En lo profesional, ha sido un año revelador. He aprendido muchísimo, y de todo, lo más importante ha sido darme cuenta de lo que aún puedo aprender. Esto es solo el principio. Tengo presente que he cometido muchos errores, y mi deseo, para mi mismo, sería no volver fallar nunca. Pero esto sería demasiado fácil, y yo siempre juego a modo Hardcore. Pisaré las piedras que haga falta, y, como el rey Fingolfin, volveré a levantarme, pese al escudo roto y el yelmo mellado. Este año he aprendido que el trabajo no es solo lo que nos permite vivir de una forma más o menos digna, es una fábrica de metas, puedes involucrarte si lo deseas. Puedes sentir los éxitos si tú quieres, puedes confraternizar en el fracaso si te lo permiten. En mi caso, he podido ver que hay distintos prismas para enfocar un problema, y que es responsabilidad nuestra elegir el adecuado para comprender la grandeza de los que están por encima, y de los que están a tu lado. Sé que no todo el mundo comparte esta visión del trabajo, así que no voy a pintar flores en la pizarra para cada uno de ellos, pero por nuestra peculiar interpretación de un equipo de trabajo, sé que no hace falta. Ellos saben que les aprecio, y les deseo éxito, en la vida profesional que comparten conmigo, y en la personal.

Siento decoros que podría escribir una “carta” diez veces más larga, al final las musas sí que han debido estar de mi lado (gracias ^^). Pero no os preocupéis, no lo haré. He tardado 27 años en recopilar esto, 27 minutos en publicarlo, y faltan al menos otros 27 años para que haga algo parecido de nuevo.

Por lo tanto, os deseo muchos felices y prósperos años nuevos, y en los momentos duros que puedan aparecer, recordad que una rumba no tumba a un ganador.

Y si tenéis tiempo os recomiendo leer esos libros que evocan mundos en los que el honor aun se escribía, como El Silmarillion, o Cancion de Hielo y Fuego. Tomáoslos en serio, porque ante cualquier fracaso, es a nuestra integridad a lo único que podemos recurrir para dormir felices. Y si necesitáis más magia, también hay sitio en la imaginación, os recomiendo entonces el Kybalión, que con una lectura creativa, puede abrir la puerta a nuevas formas de pensamiento (pero con cuidado eh, que los escritores místicos siempre están locos).

 

Y un video, para que no lo olvideis: contar contigo

 

Un abrazo,
Findemor.

 

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