Primera sangre, la guerra del deshonor.

No estoy orgulloso de mi obra en aquel dia, el de mi primera batalla.

Antes de ser tocado por las mieles del dolor del principe negro, o de que Nurgle me cargase de numerosos regalos, yo lideraba un pequeño batallón Imperial, y lo conduje a la gloria.

En aquella ocasion los vampiros atacaron nuestra pacífica región; el enfrentamiento se produjo en las colinas, y el enemigo quedó rezagado en los edificios del valle, por lo que no hubo problema en reducir su amenaza con un regimiento de ballesteros.

No puedo saborear aquellos dias porque no luche en nombre de mis dioses, pero sí estoy contento por toda la sangre derramada, la sangre de enemigos y de amigos. La sangre para el Dios de la sangre.